Ministerio Jesucristo Vive

MINISTERIO DE DANZA

VISION / MISION / OBJETIVOS

VISION
Dar clases de danza cristiana que exalte y glorifique el nombre de nuestro Seños Jesucristo; proclamando el mensaje de salvación y vida en santidad, presentándonos ante Dios con un corazón puro y sincero antes sus ojos y ante el pueblo de Dios. Deseando que cada paso que se dé sea firme, y que cada uno de ellos venga rebosado de unción para Nuestro Señor Jesucristo. Deseando llegar a todos aquellos que no conocen de Dios y ser un instrumento útil para ministrar a través de estas enseñanzas. La parte práctica se complementa con estudios bíblicos y significado bíblico de la danza para el crecimiento y la madurez espiritual. .

MISION
Adorar y servir al señor. Inspirar la santidad, el servicio y la adoración en el pueblo de Dios. Llevar a nuestra nación a adorar al único Dios verdadero. Enseñar a: Amar: A Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos Excelencia: En todo lo que hagamos, como si fuera para el Señor. Disciplina: Hacer todo decentemente y en orden, con perseverancia y obediencia. Unidad: Estar unidos en una misma mente y en in mismo sentir, unidos en santidad para el Señor. Servicio: Anhelar más dar que recibir. Humildad: reconocer que es por El y para El. Considerar a nuestros hermanos como superiores a nosotros mismos.

OBJETIVOS
Utilizar este don para la Gloria de Dios. Visualizar la danza como una ofrenda viva y agradable a Dios. Formar y moldear adoradores que sirvan a Dios y estén por El y para El. Llegar a hacer que la adoración trascienda de la danza y que llegue a ser un modo de vida. Impartir nuestra creencia en la Biblia como la Palabra absoluta de Dios, inspirada por el Espíritu Santo. Que creemos en un Dios Trino, revelado como: Dios el Padre, el creador de los cielos y la tierra. Dios el Hijo, Jesucristo que fue crucificado y resucito de entre los muertos. Dios el espíritu santo, quien fue enviado como nuestro consolador y ayudador. Que quienes ponen su fe en Jesucristo serán salvos. Además de esto, en congregarse en una iglesia que crea en la Biblia como la verdadera Palabra de Dios viviente; en bautizarse en obediencia, como una señal externa de un cambio interno, y en tener una relación personal con Dios.